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Monseñor tocando el saxo
En la casa del cardenal,
el Televisor gordo
repite discursos de golpistas,
recursos de gorilas y criadores de gorilas.
En la radio suenan canciones de Guillermo Anderson
anunciando tamalitos y tustacas,
en mi país donde todo es feliz…
Monseñor sueña armonías de Wagner,
partituras magras
de prestidigitador,
de santo varón
hechicero.
Sueña santerías
-grimorios sobre almohadas,
manuales para preparar cocteles
de veneno,
vituallas para emponzoñar
presagios de muerte en la chistera…
monseñor adereza mesas para los golpistas
en presencia de nosotros sus angustiadores.
su altar es tribuna,
trampolín de engaño feligrés,
buzón donde dios envía indultos para camisas blancas,
almidonadas.
Bulas a Palestinos e industriales
A mascotas de palestinos e industriales
en autobuses,
con carteles producidos en serie de imprenta
burlando la dignidad de la gente.
Monseñor juega con sus pequeños soldaditos
De carne y hueso,
convierte la nación en batalla de Nintendo
donde él es atalaya,
fortín,
polvorín,
del ejercito uniformado de gorila.
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